martes, 31 de agosto de 2010

Machito



Esteban miraba unos árboles profundos, sus hojas verdes brillaban, él sabía que con esto iba ha tener muchos segundos de vida, justo en ese momento despertó, parpadeaba de arriba a bajo y su piel de macho estaba juagada en sudor. Esto me pasa hace años, pensó —cada noche tengo estos hermosos sueños— Esteban decidió que esto nunca podía acabar, estaba muriendo de alegría, así que tomó la decisión de contarle a alguien estos hermosos sueños.

Esteban salió en busca de un amigo —con seguridad le contaré a mi amigo el sicólogo— Es un típico caso de alegría, es muy común, y me dijo que estaba loco, y me mando a leer un pequeño libro. A Esteban el libro le pareció excelente y decidió leer día y noche y aprendió todo sobre los sueños. 

Muy pronto supo lo más interesante. Llego el día que mas quería, fue a la terminal y dijo —un bus que me lleve al parque de Belmira, tengo algo que hacer y no podemos perder el tiempo— nada podía salir mal, de todas maneras su corazón latió por que había llegado al lugar de sus sueños. Busco a alguien que lo llevara a esos hermosos árboles. Lo consiguió, se montó su bolso y arrancó hacia aquél lugar, rápidamente se acomodó a la caminada; era tan divino el paisaje Belmireño como lo había soñado. Los tallos de los árboles rechinaban, sus hermosos vientos y esplendorosos cielos.

Esteban descansó y comió algo, puso el primer sueño en realidad. Esteban tenía algo en su mente, los árboles empezaron a dar fruto después de tener sus sueños completos, luego volvió a descansar, se tomó 2 limonadas con María Luisa y recobró sus energías con una taza de café, después de la cena quería volver a los árboles con los que había compartido un rato agradable, pero esto no fue posible porque se quedó dormido.



Jonny Pulgarín 
Estudiante 11°
IE Presbítero Ricardo Luís Gutiérrez Tobón 
Belmira - Antioquia

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