miércoles, 1 de septiembre de 2010

Belmira: La Casa del Agua


Este Blog es el resultado del proceso realizado por Jóvenes entre los 13  y los 17 años pertenecientes a las instituciones educativas de Belmira, interesados en vincularse a la construcción colectiva de una propuesta comunicacional para el reconocimiento de Belmira como “la casa del agua”.

Como propuesta de formación Belmira "la casa del agua" parte de una perspectiva constructivista teniendo como metodología el Aprender Haciendo y como técnica el taller. Esta perspectiva implica un proceso de construcción de conocimiento más autónomo, más integral, que articula el sujeto con el objeto de estudio, lo interno y lo externo para reconocer el contexto donde está inmerso el participante.      

 La metodología permite la aproximación de los jóvenes a diversas formas de comunicación, para que luego desde sus habilidades y gustos puedan construir una propuesta propia. Por supuesto, el método de trabajo va en doble vía pues por un lado privilegia la formación en comunicación, pero por el otro trabaja desde el ámbito reflexivo sobre la importancia del recurso hídrico partiendo desde las percepciones y representaciones que hacen del agua ligada al territorio que habitan.  

De igual manera, la metodología está diseñada bajo un enfoque modular de los contenidos. El enfoque modular hace referencia a la incorporación de un proceso de aprendizaje que avanza por etapas en una determinada secuencia espacio-temporal, combinando flexiblemente lo simple y lo complejo, lo nuevo y lo viejo, lo personal y lo colectivo. Precisamente, esta propuesta de trabajo se basa primero en un ejercicio de autoreconocimiento, avanza con la exploración grupal para llegar luego a una etapa de exploración en el territorio que finaliza con la fase de creación de una campaña de sensibilización, Belmira “la casa del agua”.

Equipo de Comunicaciones
CORANTIOQUIA

martes, 31 de agosto de 2010

Olga Victoria Calle


Jeison Alexander Gómez


Gloria Inés Montoya


Bryan Esteban Rúa



Sebastián Pérez Duque

Rubén Darío Yepes



Jonny Monsalve


Proceso de Animación


Este vídeo da muestra de la técnica con la que fueron realizadas las animaciones hechas por los jóvenes del proyecto En la jugada Belmira “La casa del agua”

Yo



Autor: Gloria Inés Montoya / Belmira, Antioquia / 2010

Algo como las semillas



Autor: Olga Victoria Calle / Belmira-Antioquia / 2010

Camino al Bosque



Autor: Jeison Alexander Gómez / Belmira-Antioquia / 2010

Un Libro



Autor: Brayan Esteban Rúa/ Belmira-Antioquia / 2010

Una Mañana Soleada



Autor: Wilmar Alejandro Vélez / Belmira-Antioquia / 2010

Un Día



Autor: Sebastián Pérez Duque / Belmira-Antioquia / 2010

El Paraíso




Autor: Rubén Darío Yepes / Belmira-Antioquia / 2010

Hidrografía I


Microhistorias alrededor del Río chico /Autores:Gloria Inés Montoya, Jonny Ricardo Monsalve, Brayan Esteban Rúa, Jeison Alexander Gómez, Olga Victoria Calle, Rubén Darío Yepes, Wilmar Alejandro Vélez / Belmira-Antioquia / 2010

Hidrografía II


Microhistorias alrededor del Río chico /Autores:Gloria Inés Montoya, Jonny Ricardo Monsalve, Brayan Esteban Rúa, Jeison Alexander Gómez, Olga Victoria Calle, Rubén Darío Yepes, Wilmar Alejandro Vélez / Belmira-Antioquia / 2010

Hidrografía III


Microhistorias alrededor del Río chico /Autores:Gloria Inés Montoya, Jonny Ricardo Monsalve, Brayan Esteban Rúa, Jeison Alexander Gómez, Olga Victoria Calle, Rubén Darío Yepes, Wilmar Alejandro Velez / Belmira-Antioquia / 2010

Hidrografía IV


Microhistorias alrededor del Río chico /Autores:Gloria Inés Montoya, Jonny Ricardo Monsalve, Brayan Esteban Rúa, Jeison Alexander Gómez, Olga Victoria Calle, Rubén Darío Yepes, Wilmar Alejandro Vélez / Belmira-Antioquia / 2010

TV en Belmira

Construcción colectiva a partir de comentarios críticos alrededor de un tema en común, la TV.











Historia de mi Abuelo

                                                                                                                         

De niño mi abuelo tuvo una vida muy dura, por lo menos él así lo cuenta y si él lo dice es porque es así.

En una ocasión llenó de legumbre una huerta, le quedó muy buena, pero lamentablemente el granizo daño la cosecha que no duró mucho tiempo. Entonces prefirió irse en busca de algo más grande.

En una ocasión se comió un mango donde el vecino, tan dulce, que fue perseguido por una perra durante una hora, incluso lo mordió.

En una ocasión mi abuelo descubrió una mina de oro en su pueblo Belmira, la saqueó y de pronto salían chispas de oro de sus manos.

En una ocasión jugando al fútbol de una patada envió el balón tan lejos que impactó contra el techo de una casa, y la señora de la casa salió. Estaba tan brava que les echó la policía  y el partido tuvo que ser suspendido. A veces no sé si creer todo lo que me cuenta mi abuelo. Pues ya tiene sus años, ósea algo viejito, pero si él me lo cuenta yo le creo que es así.

A mi abuelo le gusta enseñarme a trabajar como antes —Mirá y aprendé como trabajaba yo antes— entonces me cuenta cosas de la escuela, del ejército y sus aventuras.

En una ocasión mi abuelo encontró una mula en el camino al trabajo, se montó, dio una vuelta por los alrededores y la volvió a dejar donde estaba.

En una ocasión quería ir a visitar a Elvia su novia del pueblo vecino, y construyó una bicicleta para ir a visitarla y le preguntó: ¿Querés un caramelo?—Ella copió uno y hoy Elvia es mi esposa—

En una ocasión se encontró en la montaña con un hombre del campo, le regaló su hacha y juntos bajaron la leña hasta el restaurante del pueblo.

En una ocasión mi abuelo estaba en el ejército, él únicamente deseaba estar en casa, de pronto lo mandaron para un pueblo muy cercano, exactamente San Pedro, mi abuelo descubrió que estaba cerca de casa, no se lo dijo a nadie, excepto a mí. Mi abuelo estaba tan cansado que decidió volarse, durante 27 días y otras noches fue perseguido por el ejército. Él dijo que durante la estadía en el ejército había realizado un viaje que nunca se había imaginado, por esto le dio un gran giro a su vida.

A partir de los 80 años mi abuelo es cada vez más diferente, pero también se ha vuelto más buena gente, es tan chistoso ahora que no se acuerda de su pasado, a veces pienso por que no fue antes como es ahora.
Entonces tengo que adivinar qué fue lo que sucedió.


Sebastián    


Machito



Esteban miraba unos árboles profundos, sus hojas verdes brillaban, él sabía que con esto iba ha tener muchos segundos de vida, justo en ese momento despertó, parpadeaba de arriba a bajo y su piel de macho estaba juagada en sudor. Esto me pasa hace años, pensó —cada noche tengo estos hermosos sueños— Esteban decidió que esto nunca podía acabar, estaba muriendo de alegría, así que tomó la decisión de contarle a alguien estos hermosos sueños.

Esteban salió en busca de un amigo —con seguridad le contaré a mi amigo el sicólogo— Es un típico caso de alegría, es muy común, y me dijo que estaba loco, y me mando a leer un pequeño libro. A Esteban el libro le pareció excelente y decidió leer día y noche y aprendió todo sobre los sueños. 

Muy pronto supo lo más interesante. Llego el día que mas quería, fue a la terminal y dijo —un bus que me lleve al parque de Belmira, tengo algo que hacer y no podemos perder el tiempo— nada podía salir mal, de todas maneras su corazón latió por que había llegado al lugar de sus sueños. Busco a alguien que lo llevara a esos hermosos árboles. Lo consiguió, se montó su bolso y arrancó hacia aquél lugar, rápidamente se acomodó a la caminada; era tan divino el paisaje Belmireño como lo había soñado. Los tallos de los árboles rechinaban, sus hermosos vientos y esplendorosos cielos.

Esteban descansó y comió algo, puso el primer sueño en realidad. Esteban tenía algo en su mente, los árboles empezaron a dar fruto después de tener sus sueños completos, luego volvió a descansar, se tomó 2 limonadas con María Luisa y recobró sus energías con una taza de café, después de la cena quería volver a los árboles con los que había compartido un rato agradable, pero esto no fue posible porque se quedó dormido.



Jonny Pulgarín 
Estudiante 11°
IE Presbítero Ricardo Luís Gutiérrez Tobón 
Belmira - Antioquia

Mi Pueblo


Cuando nació Pedro su madre dijo: que pequeño más hermoso. Su piel es tan suave como la del durazno, le llamaremos Pedro. A los pocos días su padre lo presentó a sus amigos y familiares diciendo: —este es nuestro nuevo hijo y le llamamos Pedro, todos le miraron y él se dio cuenta de que todo era demasiado grande. Su familia estaba compuesta por sus cinco hermanos y sus padres.

Su casa quedaba en la entrada del pueblo y era muy grande, tenia piscina, biblioteca, sala, varios cuartos, baños y sótanos en donde guardaban la comida y todos los juguetes y cosas inservibles. La casa había sido construida por su abuela María, madre de su padre.

Cada vez que alguien pedía un deseo pegaba una carta en una piedra muy extraña, que cuando venteaba cantaba. Cierto día Pedro quiso encontrar la manera de entrar y salir del bosque inmenso y oscuro que quedaba junto al pueblo, en el que todo el que entraba se perdía y nunca más regresaba. Entonces Pedro pegó su carta en aquella piedra y pocos días después entró y salió  del bosque sin problemas, además regresó con muchos niños que se habían perdido allí. Su alegría y la de las familias de los niños era inmensa.

Entre el casco urbano sobresalía la iglesia, tan grande e imponente como un gigante. Llena de belleza por fuera y dentro, llevaba consigo la historia y tradición de mucho años. El cementerio también era hermoso, sus pinturas y estatuas hacían de él, el más hermoso de la región. Se encontraba en el extremo superior izquierdo cerca de la iglesia, allí eran enterrados todos los nativos y para cada quién había un lugar.

Como el pueblo estaba rodeado de montañas y grandes bosques, cuando se acercaban las lluvias y las tormentas parecía mas opaco y pequeño, entonces todo quedaba en silencio y Pedro aprovechaba para ir a contemplar la inmensidad del mundo y la pequeñez de su pueblo. En esos inviernos toda la gente se encerraba a ver la tele, no salían pues la lluvia y el frío eran impresionantes.

Cuando la lluvia paraba Pedro y sus dos amigos, Juan y Carlos salían a jugar en los pantanos, les parecía muy divertido hacerlo. En verano había más calor, en las huertas y mercados del pueblo abundan las frutas y en las noches se hacían caminatas de luna llena, Pedro siempre participaba pues además de divertirse conocía más de su pueblo, sus historias, sus mitos y leyendas, sus lugares más hermoso como el alto de la virgen y lugares tenebrosos como los caminos antiguos y canelones abandonados, por donde los antiguos arrieros caminaban y transportaban mercancías y comida.

Pedro creció y se dio cuenta de que su pueblo a pesar de ser tan pequeño hacia parte de algo tan grande que algún día quisiera recorrer y conocer.

Wilmar 

Cambios




Cuentan las malas lenguas, que en cierto lugar de Belmira espantan, todo comenzó con una niña que vivía con sus padres, los cuales la regañaban. Todos los días le pegaban y la regañaban. Ella salía a jugar y le pegaba a todos los niños, pero siempre llegaba cascada a la casa. Un día se aburrió de toda su vida y decidió subir a un gran árbol, en medio de una fuerte tormenta, de pronto cae un rayo justo en ese árbol y este se cayó encima de una casa que estaba cerca, fue un gran desastre. Desde eso cada vez que llueve espantan en esa casa. 


Rubén  Darío Yepes 
Estudiante 11°
IE Presbítero Ricardo Luís Gutiérrez Tobón 
Belmira - Antioquia

El legado de una raza en extensión





Solamente el pasar por aquél lugar hacía a mí piel algo tersa, donde lo único movible era lo superficial en ella, un lugar donde cada paso, cada palabra, cada lágrima se escuchaba como el rompimiento del agua que cae en lo profundo de un pozo.

Una bella música de pronto en el azar salía, cada nota era especial, bella y romántica, su dulzura encantaba a cuanta mente era susceptible a la imaginación.

Una noche mientras una pareja de esposos acababa de salir de misa, se dirigían a su casa, al pasar por la casa de “pequeño”escucharon una hermosa melodía, sintieron muchas ganas de danzar y lo hicieron, era para ellos como flotar en burbujas, dieron unas cuantas vueltas despacio y volvieron a llegar al piso, ninguno mencionaba palabra, estaban atónitos de asombro pero felices. Siguieron su camino hasta llegar a casa, se acostaron y hasta el día siguiente no mencionaron palabra.   
Esa misma noche una madre pasaba por el lugar con su bebé, el niño se había despertado en la noche sangrando abundante por la nariz. Ella desesperada salió para el hospital, pero algo muy raro ocurrió cuando ella pasó por allí. Una especie de aire caliente los envolvió, el bebé había parado el llanto, de su nariz no salía nada, la mamá se sentía más tranquila, de pronto una voz le dijo —puedes regresar a casa ,ya todo está bienElla tan ensimismada en lo que estaba pensando se dirigió a su casa.
Pasaban los días, cada noche sucedía algo extraordinario y los rumores empezaban a invadir el pueblo, y hasta en las veredas se escuchaban ya los rumores.
Un día la inquietud y el deseo de saber que pasaba motivó a un grupo de hombres a cavar en aquél lote. Día tras día los hombres en la misma rutina con sus palas, la retirada un poco antes de la puesta del sol, empezaron diría yo — a acabar la magia de ese lugar.
Se empieza a ver algo, la cara en todos es una exaltación que salta a la vista ante cualquier mente un poco extraviada de la realidad, mucha más fuerza era la que impulsaba los azadones  de los estremecidos señores a encontrar el secreto. De pronto una cajita un poco rustica sobresalió, uno de ello la agarró, la abrió sin piedad y su cara al hacerlo parecía haber visto un mismísimo espanto —cayó al suelo. Quedaba revelado ante todos una totuma mediana hermosamente tallada, dos pequeños objetos sin nomenclatura alguna y unos huesecillos altamente decorados. Uno de ellos decidió llevarse la cajita con los objetos.
Desde aquél día por ese lugar no se volvió a escuchar nada, no volvió a suceder nada, ya no se sentía la magia.  El joven que había guardado la caja, reflexionando sobre lo que había pasado, decidió llevarla al páramo Santa Inés, la enterró muy profundo, en un lugar donde podía proteger a todos los caminantes que necesitaran de ayuda, o de un momento de felicidad perdurable.

Olga Victoria Calle 
Estudiante 11°
IE Presbítero Ricardo Luís Gutiérrez Tobón 
Belmira - Antioquia

El Doble

Jonny nunca tenía nada que hacer, siempre buscaba la forma de zafarse del trabajo, y por mas que inventara cosas siempre tenía algo más que decir, pensó que si decía que mas tarde lo haría lo dejarían en paz, pero el trabajo acumulado era demasiado, pensó en buscar ayuda y sería mejor que fuese rápido.

En ese momento tocaron la puerta —no lo puedo creer— dijo Jonny, era un doble, este le dijo —yo hago tu trabajo— Jonny feliz de la moña dijo —está bien, si necesitas algo estaré durmiendo, no me molestes.

El doble dijo no más, no puedo seguir, estoy cansado, y se fue a dormir con el original, dejando a cargo a otro doble. Este también se canso rápidamente y de igual manera se fue a dormir, así sucesivamente hasta que fueron diez.

El Jonny original al ver la flojera que había causado, decidió pararse y mandar a sus dobles, pero ninguno le obedeció, llegando al punto en el que él los tenía que atender. Jonny comprendió que a hora tenía más trabajo, y que lo tenía que hacer rápido, pues su mamá estaba a punto de llegar y lo regañaría si encontraba la casa así.

Lo primero que hizo fue sacar a sus dobles de la casa, y empezar a trabajar tan rápido que termino exhausto. Se quedó dormido y al poco tiempo llegó su mamá, al ver la casa tan limpia lo felicito, y Jonny comprendió que el trabajo no da espera, que es mejor hacerlo cuando lo hay.


Jonny Ricardo Monsalve
Estudiante 11°
IE Presbítero Ricardo Luís Gutiérrez Tobón 
Belmira - Antioquia

Caja de Colores







Cuando Rubén llego a su casa del colegio la alegría se le desbordaba por los poros. Sería la primera vez que pasaría fuera de su casa más de un día, claro, si su mamá le daba permiso —mami ¿puedo ir dos días a Belmira? vamos en una excursión del salón, le dijo. La mirada de Rubén cambió cuando vio el rostro de su madre, de una vez supo que la respuesta sería no,  y así fue.

Sin embargo Rubén no se rindió y trató de convencerla con todos los argumentos posibles, pero no lo consiguió. La semana de Rubén no fue la mejor, nada le salía bien, además permanecía la mayor parte del tiempo pensando en lo que se perdería.

El día del paseo llegó y Rubén no tardó en convertirlo en el peor de su vida. Su madre notó lo que le pasaba y decidió hacerle un regalo, una hermosa caja de colores. Rubén no se alegró mucho, después de estar recostado en su cama recordó el folleto de Belmira “Paraíso escondido” decidió leerlo, cuando terminó, la tristeza había desaparecido y las ideas afloraban.

Así que buscó su block de notas favorito y sus nuevos colores; se imaginó su iglesia de formas rústicas y colores tierra, adornada por tres inmensas torres, la del centro más grande que las demás y aun más hermosa; un reloj en medio parecía detener el tiempo y hacernos volver al pasado mientras sus campanas nos despertaban y llevaban al futuro. Coloreó su parque en el corazón, cuatro bancas donde quería alguna vez estar, al lado derecho un kiosco de colores vivos, amarillo y naranja, también dibujó una pequeña cafetería y un restaurante.

Hizo árboles y palomas en sus casas. Cerca de allí trazó una calle principal, a su lado casas y una pequeña frutería donde un hombre alto y moreno vendía lo mejor de la cosecha. Creó un pueblo maravilloso donde mezcló infinidad de colores, el páramo parecía una colcha de retazos verde, ocre, azul y blanco…

Pudo ver donde nacía un río y como brotaba de la tierra el agua, convirtiéndose al decender en un gran caudal que alimentaba todo a lo que a su paso tocaba. Sin darse cuenta Rubén no paraba de divertirse, pudo ver en el papel  lo que no tenia delante de sus ojos.

Por la noche antes de dormir trató de imaginar el sonido del río, pero no lo consiguió. Esa noche Rubén soñó cosas extrañas, tan raras como nunca había visto. Volaba por todo Belmira, donde los colores, los pájaros y los peces del río se confundían con las montañas, el cielo y los bosques que lo rodeaban.

Era un sueño tan lindo que cuando despertó sintió tristeza de que terminara. Así que trató de recordarlo y sacó su juego de colores, entonces ya sabía que su caja de colores era mágica. Porque como los magos que hacen aparecer conejos en los sombreros o barajas en el aire, él con sus colores hizo aparecer un pueblo de sabor y color dulce.

Cuando llegó de nuevo a la escuela sus compañeros le contaron todo lo que conocieron e hicieron en Belmira, pero ninguno se pudo igualar a lo que él, gracias a su caja de colores vio. No fue el peor día de su vida, fue el mejor y el más divertido de todos, en el cual visitó el más lindo lugar “Belmira”.

Saber pintar es saber decir y vivir las cosas.


Gloria Inés Montoya 
Estudiante 11°
IE Presbítero Ricardo Luís Gutiérrez Tobón 
Belmira - Antioquia 

Manantial- Rap - Belmira



Esta canción es el resultado del proceso realizado por Jóvenes entre los 13 y los 17 años pertenecientes a las instituciones educativas de Belmira, interesados en vincularse a la construcción colectiva de una propuesta comunicacional para el reconocimiento de Belmira como la casa del agua.



Autores: Jonny Monsalve, Jonny Pulgarin, BBOYBRI-Alejandro Cuesta. Belmira / Medellín / 2010



Letra

Manantial / Jonny / Machito

Intro

Memoria de siglos donde su gente ha tejido la historia de hombres libres.
Tiempos lejanos marcados por el barro, el roble y las minas.
Construcciones que terminaron confundiéndose con el verdor de sus campos.

 


I
Me levanto a las 7:30
el día acaba de empezar
a listo todo para irme a estudiar
el gallo canta, el perro ladra
hoy vuelvo ver mi tierra y sus olores aspirar

veo a mi gente entre cultivos y guadañas
fiestas con mi gente de La Aldaña
es el folklore de las montañas

voy de Los Patos al Sopetanal
de Quebradona al Yerbal
de San Joaquín me representa lo mejor del planeta
hermosos peces, sombras de garzas y sabaletas

del páramo frailejones y bromelias
osos de anteojos y el cóndor de los andes, dónde están, dónde están
aquellos que me inspiran unión y libertad

desde el atrio estamos observando
señora de la esquina que siempre estas difamando
gracias Doña Edelmira por estar informando
son cosas afectivas que en mi tierra se encuentran
mineros, arrieros, ganaderos y paperos
mi gente me representa

II
De noble estirpe de arrieros
Lugar donde yo he nacido
Son tus hombres herederos
Que han labrado el camino

Tus verdes frescos paisajes
 Adornan la geografía
Río chico sus encajes
Y la trucha de agua fría

Labrando la tierra esmeramos
Siempre con esfuerzo y lucha
Y año por año celebramos
La fiesta de la trucha

Nuestro páramo San Inés
Gran belleza que se elogia
Adorna tus paisajes   
Belmira pueblo de Antioquia

Es mi tierra y mi bandera
Del frío de mi páramo
al calor de primavera


Gente humilde esmerada en trabajar
Desde hombres apostadores
A curas que juegan billar

Tierra de gente pujante
Y del agua manantial
Belmira la tierra del agua
Olor de rosas y arepas frescas
Ganado, minería y por las truchas pescas
Y su sol de primavera hace que el páramo florezca

dónde está, lo que antes era verde
dónde está, lo que antes florecía
dónde están, las garzas y las nutrias
dónde está, el bosque  Pinar  Verde

con lo que he crecido
no se ha vuelto a ver
y tengo la esperanza
que vuelva a florecer…


Intro: Parte de,
Arias Restrepo Luis Alfonso. MONOGRAFIA DE BELMIRA, Belmira, Emporio Ecológico.


Los primeros cuatro versos de la II Estrofa, son un homenaje de la canción “Soy Belmireño” Composición de Luis Alfonso Arias Restrepo, arreglos de Edgar Alonso Jaramillo Holguín.